Las fiestas mayores de Huesca se celebran en honor al patrón de la ciudad, San Lorenzo. Durante una semana, del 9 al 15 de agosto, la ciudad se transforma, vistiéndose de blanco y verde, el ambiente se llena de olor a albahaca y los ciudadanos salen a la calle a disfrutar de la fiesta. Las fiestas de San Lorenzo junto a la Semana Santa oscense han sido declaradas Fiestas de Interés Turístico.
Poco antes de las doce, alcalde y concejales salen al balcón del Ayuntamiento. Abajo, en la plaza, miles de personas llevan horas esperando el momento; el ansia colectiva va subiendo grados a medida que se acercan las doce. Se descorchan cientos de botellas de champán, repartiéndolo a partes iguales entre el estómago y la ropa del personal. Calor infernal. No cabe un alfiler.
Cuando el baranda encargado del disparo se acerca al cohete, hay un rugido general del populacho: cantos, gritos, silbidos, palabrotas y, también, quejidos de algún que otro pisoteado. Con el estruendo apenas se puede oír el grito ritual: VIVA SAN LORENZO.
Los Danzantes
El dance oscense forma parte del grupo de dances altoaragoneses, tan interesante y tan variado, pero a diferencia de la mayoría de éstos, sobre todo de los que han pervivido en el medio rural, no ha permanecido estático, sino que ha evolucionado constantemente. Lo que ha podido perder de primitivismo y de rigor folklórico, lo ha ganado en dimensión humana y en popularidad.
Para trazar la historia de los danzantes de Huesca, tropezamos con la falta de datos fiables, inherente a casi todas las manifestaciones populares. Parece lógico pensar que existirían ya, por lo menos, en la Edad Media, pero hasta ahora no se conoce ningún dato que confirme esta hipótesis. Pese a la falta de noticias, parece evidente que el dance existía ya en el Siglo XVI. Hacia 1575 está atestiguada la presencia en la procesión de San Lorenzo del músico Juan de Tardes, que tañía el salterio. Es posible que fuese éste el acompañamiento del dance, teniendo en cuenta que instrumentos semejantes, como el conocido con el nombre de chicotén, acompañan a danzantes como los de Yebra de Basa, que han conservado muy bien la música primitiva.
Las Peñas
En general todo caos necesita cierta organización, por desmadrada que sea. Bueno, pues ese marco fijo donde luego haces lo que te da la gana, son las peñas de Huesca, asociaciones cuyo fin principal, no único, es dar a sus socios cierta infraestructura para San Lorenzo. Luego, naturalmente, una vez comenzada, la cosa se extiende a otras actividades culturales el resto del año, pero sin olvidar su nacimiento y su vocación desociaciones laurentinas.
La Ofrenda
Es el acto principal de la jornada de día 15. La ofrenda reúne a miles de oscenses ante el templo de san Lorenzo para ofrecerle flores y frutos.
En dicho acto no solo se reúnen oscenses sino que se produce una reunión de las más diversas tradiciones de la provincia de Huesca. Decenas de trajes regionales provenientes del alto y bajo Aragón, desfilan ante una multitud expectante y emocionada por un conflicto de sentimientos. Por un lado, es uno de los días más esperados del año, por otro, en tan solo unas horas se deberá despedir al santo hasta el año que viene.








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